MI PRIMERA VEZ... (EN EL JARDÍN BOTÁNICO)
![]() |
| Espantapájaros en el Real Jardín Botánico de Madrid. España. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez. |
Era la primera vez que lo visitaba.
Y cuando estábamos en la puerta principal nos adelantaron una pareja, no sin antes preguntarnos, con un marcado acento alemán, que si no nos importaba que les dejáramos pasar ya que solo querían hacerle una pregunta a la chica que atendía en la ventanilla.
-Sí, sí. Pasar, pasar-. Les dije yo.
La chica de la ventanilla, al verles, sacando la mano por la ventanilla la sacudió diciendo en un inglés vallecano:
-“Comon, que tudei nocin pei. Así que canpas, que nau ol pipol puede entrar bicos is fri. Comon y canpas, plis”.
Pero el hombre, haciendo caso omiso a las palabras de la chica, le preguntó:
-¿Cuánto cuesta la entrrada?
-Nada. Los martes por la tarde es “fri”-. Contestó ella.
-Okey, señorrita. Perro mi mujerr y yo querremos pagarr.
-Ya, caballero. Pero ahora no se paga.
-Okey. Perro nosotrros querremos pagarr la entrrada porrque querremos contrribuirr en la sostenibilidad del parrque.
-Ya, caballero. Pero le acabo de decir que ahora no se paga. Así que o entran o se quitan para que puedan pasar el resto de las personas. O llamo a la Policía. Porque si quieren entrar no hay otra: los martes, a partir de las dos de la tarde, al Real Jardín Botánico de Madrid o se entra gratis o nada.
-¿No podrría hacerr una excepción?-. Preguntó la mujer.
-Miren, les pido por favor que no insistan más en eso de querer entrar ahora mismo pagando porque me van a buscar la ruina y no me va a quedar más remedio que llamar a los guardias.
-Disculpen, ¿nos dejarían pasar a mi marido y a mí?-. Pregunté. Y sin esperar respuesta, entramos.
-No me jodas, Carola. ¡Esa mujer es más cuadriculada que los alemanes!-. Exclamó Carlitines, una vez que pasamos.
Llevaríamos en el jardín botánico una media hora cuando me vino a la cabeza el título de una canción del que fuera el grupo de música de rock español Radio Futura.
-Carlitines, ¿dónde estará la estatua de Radio Futura?- Le pregunté a mi marido.
-¿Qué estatua?-. Preguntó él.
-La estatua del jardín botánico.
-¿La de Carlos III?
-No, la de Radio Futura.
-A ver si es esa de ahí-. Dijo señalando a la derecha, en medio de un huerto .-Y mirando hacia donde señalaba dije:
-No, esa no es la estatua.
-¿Seguro?
-Espera a ver-. Y girando a la derecha para mirar de frente dije .-No, esta no es.
-¿Seguro?
-Segurísimo.
Algo más tarde, y mientras merendábamos chocolate con churros, Carlitines me preguntó:
-¿Porque estabas tan segura de que aquella no era la estatua?
-Porque lo que tú señalaste era un espantapájaros.
-Pues qué mal estoy de la vista, ¿no? Veo menos que Pepe Leches.
-Eso parece. Por cierto, ese muñeco de paja debe de ser el único que haya en Madrid. Y para más coña le han puesto gafas de sol.
-Vaya por Dios, qué mal repartido está el mundo: el espantajo del botánico con gafas de sol sin necesitarlas y yo a falta de unas graduadas.
-Pues nada, mañana mismo vamos al oculista y que te eche un ojo.
-O dos, hija, o dos.

Comentarios
Publicar un comentario