EL DÍA QUE LA HUMANIDAD DEJÓ DE SER RACISTA
![]() |
| Pintura mural en Innsbruck. Austria. Foto tomada por Carolina Olivares Rodríguez. |
Con el paso del tiempo los seres humanos sufrimos un castigo divino por rechazar a nuestros semejantes. Como siempre pagaron justos por pecadores.
Y sucedió que nuestros genes mutaron y sufrieron transformaciones inexplicables. Por lo que en zonas de Oriente y en la cultura esquimal comenzaron a nacer bebés pelirrojos o de raza negra, y en Sudamérica y en países africanos los recién nacidos eran blancos, mulatos o tenían los ojos achinados.
Los matrimonios cuyos padres tuvieran ojos claros y fuesen rubios podrían procrear descendientes con ojos marrones y cabello negro. Y las familias se encontraron acunando criaturitas de rasgos que previamente habían aborrecido.
Las nuevas generaciones soportaron las inclemencias de climas para
los que no estaban preparados genéticamente. Y hasta que no pasaron generaciones y generaciones no pudieron adaptarse.
Antaño lo hicieron sus antepasados. Porque muchos emigraron a otras zonas
del planeta en busca de nuevas vidas. Y sufrieron en carne propia la sinrazón
de los actos racistas.
Pero el concepto había cambiado y la palabra racismo no tenía cabida.
Ya desde las primeras mutaciones genéticas la población mundial desechó en unanimidad el absurdo que había desencadenado -en la historia de la humanidad-, innumerables guerras y muertes innecesarias.
Y llegó el día en que los humanos -aun no teniendo la misma apariencia
externa-, se aceptaron los unos a los otros como lo que son: iguales.
Y comprendieron el significado de la existencia humana: todos somos hermanos, y desde los albores de la Tierra, nos unen lazos de sangre.

Comentarios
Publicar un comentario