NO TENGO PERDÓN
![]() |
| El pajarito y su dildo. |
Hace casi un mes me llamó por teléfono una tía abuela que tengo viviendo en un pueblo de la meseta, allá por Castilla, en Covarrubias. No me hace mucha gracia que me llame porque entre que está algo sorda y que por los años que tiene ya no se entera bien de las cosas...
Unos días antes de la llamada hablamos en el trabajo de la cosa de la broma. Y unos compañeros, que son unos cachondos y muy vacilones, me preguntaron que si sabía lo qué era un dildo.
Y como yo no tenía ni pajolera idea, la verdad sea dicha, durante un rato fui objeto de sus burlas (después me dijeron lo que era).
El caso, que cuando recibí la llamada de mi tía abuela no sé por qué me vino a la cabeza lo del dildo.
Y en mitad de la conversación le solté:
-Tía, me dijiste que la semana que viene vas a ver a la prima. Tiene que venir
a la capital para hacer unas compras, ¿no?
-Sí-. Dijo ella .-No sé que me dijo de comprar un regalo a no sé quién. ¿Por qué no le llamas? Así os véis y le ayudas.
-Un dildo, tía. Tiene que comprar un dildo.
-¿Un qué?
-Un dildo. Yo tengo uno. Lo tengo guardado para la noche.
-Hija, qué idea más buena has tenido. ¿Cómo no se me habrá ocurrido a mí? Ay, no tengo perdón.
Ya puestos podrías comprar otro para mí. Le doy dinero a tu prima para que te lo dé a ti, lo compras y luego que me lo traiga ella, ¿te parece?
-Vale. Pero no hace falta que le des dinero que te lo regalo yo.
-Ay, qué buena eres. Gracias, hija.
Oye que te pregunte una cosa, ¿durara? Si lo compras y tu prima me lo trae a los días a lo mejor se estropea.
-No. No se estropea, no. Y tranquila que durar, dura.
-Qué bien, qué alegría me das. La semana que viene tu tío abuelo y yo haremos cincuenta años de casados y había pensado ir a cenar fuera. No sé, me apetece hacer algo diferente con él. No todos los días se celebran las bodas de
oro.
-Pues con un dildo entre manos ya te digo yo que haréis algo diferente.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Qué bien, qué impaciente estoy. Y ya con un dildo de cenar fuera nada.
La misma noche que llegue se lo enseñaré a tu tío. Pondré merluza
rebozada con ensalada. Siempre cena “pescao”, como se tiene que controlar el colesterol... Pobre, se ha tenido que quitar todo lo que le perjudica.
-Pues quédate bien tranquila, tía, que el dildo no le hará ningún mal.
-Ay, cuándo ha abusado este hombre. Y ahora mírale, come como un pajarillo.
Y hablando de pajarillos, ha sido un pájaro...
Pero oye, ¿cuándo le enseño el dildo? ¿A la hora del postre? Ay, qué nervios. ¿Crees que a tu tío le gustará?
-Te lo garantizo.
-Hija, a ver si nos gusta a los dos, porque aunque sea un regalo para él, lo suyo es mío y lo mío es de él.
Te dejo, hija. Ya te contaré.
Bueno, pues ya me contará. De momento contar, no me ha contado nada porque no me ha vuelto a llamar.
Ay, decía ella que no tenía perdón (algo me dice que la que no tiene perdón soy yo).

Comentarios
Publicar un comentario